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POR QUÉ ES IMPORTANTE LA VCMN EN LAS OPERACIONES DE DESARROLLO

La VCMN es ampliamente reconocida como un impedimento al desarrollo social y económico de las comunidades y los Estados, así como al logro de los objetivos de desarrollo convenidos internacionalmente, incluidos los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)1. Experimentar la violencia evita que las mujeres contribuyan a las iniciativas de desarrollo y que se beneficien de ellas, limitando sus opciones y su capacidad para actuar2. Las privaciones que sufren las mujeres como consecuencia de la VCMN deberían ser una preocupación medular de los gobiernos tanto por tratarse de una cuestión intrínseca de derechos humanos como por el impacto que tiene esta epidemia en el crecimiento económico y la reducción de la pobreza.

"... la promoción, protección y respeto por los derechos humanos y las libertades fundamentales de las mujeres, incluido el derecho al desarrollo, que son universales, indivisibles e interdependientes y están interrelacionados, deben incorporarse a todos los programas y políticas dirigidas a la erradicación de la pobreza.”

Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer: 58o. Período de Sesiones. Del 10 al 21 de marzo de 2014. Desafíos y logros en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para las mujeres y las niñas: Conclusiones convenidas.

El acervo de evidencia empírica ha documentado la magnitud y los patrones de la VCMN. Estimaciones recientes de la OMS demuestran que el 35% de las mujeres en el mundo han padecido ya sea violencia sexual fuera de la pareja o violencia sexual o física infligida por la pareja3. A escala mundial, las mujeres y las niñas tienen más probabilidades de ser atacadas o asesinadas por alguien que conocen, como una pareja, que por un extraño4. La OMS estima que el 38% de los homicidios de mujeres en las Américas ha sido producto de la VP5. Aparte de las parejas actuales o anteriores, entre los agresores se cuentan padres, padrastros, otros familiares, figuras de autoridad, maestros, compañeros de clase, amigos, conocidos y extraños6. La violencia sexual infligida por extraños es particularmente común en situaciones de desplazamiento, desastres naturales o conflictos, por ejemplo, cuando la violación es usada como arma de guerra7.

Es más, una proporción considerable de las mujeres y las niñas experimentan abuso sexual en la infancia, violación y otras formas de violencia sexual en casi cualquier entorno mundial (véase el Recuadro 2). La iniciación sexual forzada entre las jóvenes oscila entre el 7% en Nueva Zelandia y el 46% en el Caribe8.

La VCMN afecta desproporcionadamente a las mujeres y las niñas de grupos de población excluidos o vulnerables.

Hay que hacer un hincapié especial en los grupos de mujeres que pertenecen a comunidades excluidas o que se encuentran en situaciones vulnerables, tales como las mujeres indígenas, migrantes o empleadas domésticas, entre otras. La evidencia empírica confirma que las mujeres que se encuentran en estas situaciones enfrentan más violencia. La violencia contra la mayor parte de los grupos excluidos se enmarca en un contexto de discriminación más amplio al que estas mujeres en conjunto suelen estar expuestas en sus vidas y en el trabajo. La labor para combatir la violencia contra estas mujeres y niñas debe tener en cuenta las perspectivas intercultural y de género.

Para obtener más información sobre este tema consúltese FNUAP, UNICEF, ONU MUJERES, OIT, RESG sobre la Violencia contra las Niñas: Breaking the silence on violence against indigenous girls, adolescents and young women: a call to action based on an overview of existing evidence from Africa, Asia Pacific and Latin America, mayo de 2013.

La exposición a la violencia de pareja se ha vinculado a múltiples resultados adversos en la salud física, entre otros, traumatismos agudos, dolor crónico, enfermedades gastrointestinales, problemas ginecológicos, depresión y abuso de sustancias9. La violencia también tiene consecuencias en la salud mental, pues aumenta en las mujeres el riesgo de depresión, trastorno de estrés postraumático y abuso de sustancias10. En un análisis sistemático se encontró que la VP duplica e incluso triplica el riesgo de que una mujer padezca depresión11. También se ha encontrado una relación con el riesgo de contraer VIH y otras infecciones de transmisión sexual, y de intentos de aborto o abortos completos12. Las sobrevivientes de violencia también tienen 2,3 veces más probabilidades de sufrir trastornos por consumo de alcohol13. Más allá de los daños a la salud, la violencia reduce las oportunidades económicas. Por ejemplo, las mujeres expuestas a la VP en Vietnam tienen tasas de ausentismo laboral más altas, tasas de productividad más bajas e ingresos inferiores que las mujeres en condiciones similares que no han sido golpeadas14.

A pesar de que los datos sobre el costo social de la VCMN son escasos, existe evidencia empírica que confirma que la VCMN también tiene costos para la economía mundial y que éstos pueden suponer desafíos sustanciales para las economías en desarrollo en particular. En estos costos se incluyen los gastos por la provisión de servicios, la pérdida de ingresos de las mujeres y sus familias, una menor productividad y los impactos negativos en la formación de capital humano. Los costos directos de la atención de salud de quienes padecen VP, incluidos los costos en salud mental y médica, pueden alcanzar niveles excepcionalmente elevados. En los Estados Unidos, se ha calculado que los costos de la atención de salud de las mujeres que padecen abuso físico son un 42% más alto que los de las que no han sufrido abuso15.

En un estudio del BID realizado en 1996, se documentaron pérdidas de salarios debidas a la VP del 1,65% y el 2,0% del PIB en Nicaragua y Chile, respectivamente16. En Colombia, un estudio reveló pérdidas del PIB que alcanzaron el 2,2% y tasas de desempleo significativamente más altas en las sobrevivientes de violencia17. En Vietnam, la pérdida general de productividad como consecuencia de la violencia doméstica contra las mujeres se estimó en el 1,78% del PIB en 201018. Un informe reciente del GBM estimó los costos de la VP en cinco países entre el 1,2% y el 3,7% del PIB, equivalentes a lo que la mayor parte de los gobiernos gastan en educación primaria19. Cabe señalar que los estimados de los países no son comparables, ya que las metodologías y los datos varían.

La VCMN tiene un efecto directo en la salud física y emocional de las mujeres, prolonga el ciclo de la violencia entre sus propios hijos, que pueden volverse agresores o sobrevivientes de violencia, e impide la participación activa de las mujeres y su contribución a la sociedad. La VCMN afecta todas las facetas del bienestar, la acción y la autorrealización, incluidos el rendimiento académico, la posibilidad de obtener empleo o medios de subsistencia, la salud física y emocional, la participación en actividades cívicas y muchas esferas más. Por consiguiente, las actividades de desarrollo internacional en cualquier sector se ven afectadas negativamente por la VCMN.

FACTORES DE RIESGO DE LA VCMN

En las últimas tres décadas han convergido diferentes corrientes de pensamiento y disciplinas (criminología, psicología, sociología, etc.) para identificar una variedad de factores de riesgo a nivel individual, de relaciones, comunitario, institucional y de políticas. Esta compleja interrelación de los factores de riesgo relacionados con la VCMN se suele representar como un modelo ecológico, un marco conceptual que ilustra que no hay una causa única de la VCMN. Sin embargo, se ha documentado mediante diversas investigaciones que entre los factores de riesgo clave figuran el dominio masculino sobre las decisiones y los ingresos del hogar, las políticas y leyes que discriminan a las mujeres y las normas culturales que justifican o condonan la violencia como una forma de resolver conflictos o imponer disciplina20.

Factores de riesgo clave de la violencia de pareja.

Un nuevo libro del Grupo del Banco Mundial calificó los principales factores de riesgo en 21 países con datos recientes obtenidos de la Encuesta Demográfica y de Salud (ENDESA).

  • Las mujeres cuyos padres golpean a la esposa tienen un riesgo 2,5 veces más alto de padecer VP durante sus vidas adultas, en comparación con las mujeres que no son testigos de la VP cuando niñas.
  • Estar de acuerdo con cualquier justificación para golpear a la esposa aumenta las probabilidades en un 45%.
  • Las mujeres con alguna educación secundaria tienen un riesgo de exposición a la violencia 11% más bajo, y el riesgo de las mujeres que terminaron la secundaria o tienen educación superior es 36% más bajo que el de las mujeres sin escolaridad.
  • Estar en un matrimonio polígamo aumenta el riesgo de VP en un 24%.
  • El matrimonio antes de los 18 años aumenta las posibilidades en un 22%.
  • Las mujeres que reportan que sus esposos se embriagan de vez en cuando, corren un riesgo 80% más alto.
  • Tener un esposo que se embriaga con frecuencia quintuplica el riesgo (4,8 veces más).
  • Las mujeres con un índice de riqueza del hogar más alto tienen un riesgo 45% menor.

Fuente:Klugman, J., Hanmer, L., Twigg, S., Hasan, T., McCleary-Sills, J., y Santa Maria, J. (2014). Voice and Agency: Empowering Women and Girls for Shared ProsperityWashington, DC. Grupo del Banco Mundial.

La relación que tienen con la violencia el ingreso y el nivel de riqueza ha dado lugar a intensas controversias en las publicaciones académicas. Los resultados están lejos de ser concluyentes: en dos de los siete países de un estudio multipaís (Egipto e India), se vio que las mujeres ubicadas en el quintil más pobre tenían más probabilidades de sufrir violencia que las de los quintiles más ricos21. En el resto de los países, una mayor riqueza del hogar no parecía ser un factor protector. En la India, la riqueza de los padres tiene una relación positiva con el riesgo de que una hija padezca VP, posiblemente porque su pareja podría usar la violencia como medio para extraer recursos adicionales de los padres de su esposa22. Con respecto a la forma como el empoderamiento económico de las mujeres afecta su riesgo de violencia, los resultados de la evidencia empírica actual son contradictorios. Los efectos de las intervenciones dependen de varios factores, como el contexto sociocultural (normas y roles de género), el tipo de intervención, la posición socioeconómica de las mujeres y sus parejas, la medida en que las mujeres y sus parejas participan en el programa y la duración del programa, entre otros23.

Modelo Ecológico y marco conceptual para la violencIa de pareja

  • 1. Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer: Quincuagésimo Octavo Período de Sesiones. Del 10 al 21 de marzo de 2014. Desafíos y logros en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio para las mujeres y las niñas: Conclusiones convenidas.
  • 2. Asamblea General de las Naciones Unidas. Estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer. Informe del Secretario General. Sexagésimo Primer Período de Sesiones, 6 de julio de 2006.
  • 3. OMS, 2013.
  • 4. Heise y García Moreno, 2002. Violence by Intimate Partners. En Krug, E., Dahlberg, LL., Mercy, JA. y colaboradores, 2002. Informe mundial sobre la violencia y la salud. Organización Mundial de la Salud, Ginebra: 87 las figuras de autoridad, los maestros, los compañeros de clase, los amigos, los conocidos y los extraños. iliares, limitando – 121. [http:www.who.int/violence_injury_prevention/violence/world_report/chapters/en/index.html]
  • 5. OMS, 2013.
  • 6. Heise, Lori; Ellsberg, Mary; Gottemoeller, Megan,1999. Ending Violence Against Women. Population Reports, Serie L. Número 11.
  • 7. Ward, Jeanne, 2002. If Not Now, When: Addressing Gender-based Violence in Refugee, Internally Displaced, and Post-Conflict Settings: A Global Overview. Consorcio de Salud Reproductiva para Refugiados http://www.rhrc.org/resources/ifnotnow.pdf
  • 8. rupo de Trabajo Interinstitucional de Género de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo. 2006. Programas de USAID aluden violencia basada en género: Guía para funcionarios de programas de salud. Washington, D.C.
  • 9. Campbell JC. “Health consequences of intimate partner violence.” The Lancet. 2002;359(9314):1331-1336; Coker A, Ferguson J, Bush H, Jordan C, Crofford L. Intimate Partner Violence and Gynecologic Health: Focus on Women in Kentucky, 2008
  • 10. Taft AJ, Watson LF. “Depression and termination of pregnancy (induced abortion) in a national cohort of young Australian women: the confounding effect of women's experience of violence.” BMC Public Health. 2008; 8:75.
  • 11. eydoun H. A., et al., 2012. Intimate partner violence against adult women and its association with major depressive disorder, depressive symptoms and postpartum depression: A systematic review and meta-analysis. Social Science & Medicine 75(6): 959-975.
  • 12. Maman S, Mbwambo JK, Hogan NM. HIV-positive women report more lifetime partner violence: findings from a voluntary counseling and testing clinic in Dar es Salaam, Tanzania. AJPH. 2003;92:1331-1337; Campbell JC, Woods AB, Chouaf KL, Parker B. Reproductive health consequences of intimate partner violence. A nursing research review. Clin Nurs Res., agosto de 2000;9(3):217-237; Kaye DK, Mirembe FM, Bantebya G, Johansson A, Ekstrom AM. Domestic violence as risk factor for unwanted pregnancy and induced abortion in Mulago Hospital, Kampala, Uganda. Trop Med Int Health. Enero de 2006;11(1):90-101.
  • 13. OMS, 2013.
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  • 15. Bonomi AE, Anderson ML, Rivara FP, Thompson RS., 2009. Health care utilization and costs associated with physical and nonphysical-only intimate partner violence. HSR: Health Services Research. 44(3):1054-1067.
  • 16. Morrison, Andrew y María Beatriz Orlando, 1999. El impacto socioeconómico de la violencia doméstica: Chile y Nicaragua. En: Andrew R. Morrison y María Loreto Biehl (Ed.). El costo del silencio. Violencia doméstica en las Américas. Washington: Banco Interamericano de Desarrollo.
  • 17. Ribero, Rocío y Fabio Sánchez, 2004. Determinantes, efectos y costos de la violencia intrafamiliar en Colombia. Colombia: Centro de Estudios para el Desarrollo Económico (CEDE) de la Universidad de los Andes, Bogotá, Colombia.
  • 18. Duvvury, N. ,M. Nguyen y P. Carney, 2012. Estimating the cost of domestic violence against women in Vietnam. HaNoi, Vietnam, ONU Mujeres.
  • 19. Klugman, J., Hanmer, L., Twigg, S., Hasan, T., McCleary-Sills, J., and Santa Maria, J., 2014. Voice and Agency: Empowering Women and Girls for Shared Prosperity. Washington, DC: Grupo del Banco Mundial.
  • 20. Heise, Lori L., 2011. What works to prevent partner violence: An evidence overview. STRIVE Research Consortium.
  • 21. Sunita Kishor y Kiersten Johnson, Profiling Domestic Violence: A Multi-Country Study (Columbia, Maryland: ORC Macro, 2004)
  • 22. Kishor y Johnson, 2004.
  • 23. Heise, 2011.